Salvador's profileBelurinPhotosBlogLists Tools Help

Salvador Fernández Arroyo

Estas son las páginas de los roles en vivo en los que por ahora juego

Belurin

November 16

Diario de Anarion VI

La torre de magos

Demasiado tranquilo estaba yendo el viaje… y eso no podía durar. Cuando nos dimos cuenta estábamos rodeados de una espesa niebla que no dejaba ver nada a un metro de nuestras narices. Se escucharon tres campanadas. Tobril parecía tranquilo, conocedor de lo que ocurría. Nos avisó de que tocáramos la campana del barco seis veces. Eso hicimos, y al momento vimos acercarse hasta nosotros una especie de animal volador con una figura humanoide subida a su lomo. Tobril fue bastante educado con ella, le enseñó un medallón de plata con algo inscrito con el que decía que podríamos tener acceso a la torre y le ofreció un regalo bastante curioso. Wurtang creía que con ese trasto se podían hacer preguntas que serían respondidas… ¿¿¿por qué le regalaría algo así a esa mujer extraña??? ¿¿¿Por qué no lo habíamos utilizado nosotros mismos??? (Pobre hombre… se está buscando problemas con un grupo de aventureros no muy famoso por su paciencia… él sabrá).

Como fuere, la mujer de la bestia voladora nos dijo que la siguiéramos. Llegamos con el barco volador al tejado de una enorme torre, donde lo dejamos aparcado. Descendimos y nos encontramos con una comitiva que nos recibía. Eran los Dhunas, antiguos magos que se refugiaron en el bosque para escapar de los aamanianos. Cuando Tobril volvió a sacar ese extraño artefacto, los dhunas nos ofrecieron su hospitalidad. (Que extraño es todo esto… y más desde que Taj nos contó que una mujer con túnica negra miró el trasto ese con unos ojos de deseo nada buenos). Descendimos por una escalera de caracol que atravesaba las estancias de las diferentes plantas de la torre. Nos llevaron a una estancia donde nos ofrecieron pasear tranquilamente por toda la torre, comer, beber, dormir… lo que quisiéramos. Ragnar se puso a coquetear con la mujer de la túnica negra, y creo que acabó en su habitación. Yo noté repentinamente que algo se inmiscuía en mi mente y leía mis pensamientos. Esto no me gustaba nada… mejor sería no pensar en nada. Descubriría dónde se encontraba la bodega, y allí acabé la noche, borracho, sin pensar en nada que pudiera serles de utilidad a esos dhuna y cantando al lado de un mago que por lo menos parecía simpático de verdad.

A la mañana siguiente, con toda la resaca, me hicieron estar presente en una de esas largas y tediosas reuniones. Allí Tobril pidió que nos ayudaran a conseguir el libro de Annon. Los dhunas nos dijeron que lo último que se escuchó de ese misterioso libro era que se encontraba en la Boca de Annon. Hasta allí nos guiaría Gropis, un gnor que al parecer era el único que sabía llegar, pero que ninguno de los de allí sabía dónde se encontraba.

Bien… seguimos igual que antes… ¡sin nada! ¿Por qué todo tiene que ser tan difícil y enrevesado? Mientras maldecía en pensamientos (oh! mierda….), se nos acercó esa extraña mujer de la túnica negra y nos dio un consejo… para saber el paradero de Gropis debíamos encontrar una planta susurrante, esperar a que floreciera y preguntarle a la flor. Maravilloso… más rodeos. Esto es el cuento de nunca acabar. Partimos esa misma mañana, siguiendo las indicaciones que nos dio la túnica negra último lugar donde se vio una de esas plantas. Fui guiando al grupo hasta que el anillo de Wurtang empezó a pitar avisándonos de que estábamos cerca. Cuando la encontramos, Taj se encargó de sacar la planta cuidadosamente y trasplantarla en un tiesto que habíamos llevado. Todos subimos a los equus y comenzamos a desandar el camino. Pronto nos dimos cuenta que unas bestias nos seguían. Todos azuzamos a los equus para ir al galope y salir de allí cuanto antes. Taj tuvo mala suerte y calló del caballo. Me paré y le recogí del suelo, montándolo conmigo. Volví a arrear al equu para ir más rápido y escapar de aquel lugar. Con tanta prisa no me di cuenta que un pantano bloqueaba el paso. Podríamos ir por allí pero mucho más lentos, o bien rodear y buscar otro camino. Pronto me decidí por rodear y buscar otro sendero… sobretodo cuando vi que una criatura extraña asomaba por la maleza. Cuando Ragnar saltó hacia la bestia para pelear con ella, Taj y yo pensamos a la vez que la protección de la planta era lo más importante en esos momentos, así que le dije a Taj que se agarrara y los dos salimos disparados buscando la protección de la espesa niebla que rodeaba la torre. Que amable era Ragnar dándonos tiempo para escapar… ya se lo agradecería con alguna “sacerdotisa”. Mis demás compañeros llegaron justo detrás de nosotros. Al cabo del rato llegó Ragnar. Vaya… parece que la bestia era más fuerte de lo que parecía, porque el pobre venía medio muerto. Lo traía ese extraño que decía que iba a ser nuestro compañero de viaje… todavía no sé ni su nombre (¿de dónde habría salido éste? Creo que lo estoy viendo desde que bajamos del barco).

Bueno, Ragnar se fue a descansar y a recuperar fuerzas. Los demás no tenemos otra cosa que hacer por ahora que esperar una semana a que florezca la dichosa planta, que es el tiempo que nos dijeron que faltaba para que brotara la flor. Yo supongo que encontraré algo que hacer… seguramente relacionado con el alcohol.

November 10

Diario de Anarion V

Motín en el barco

Mientras servían la cena, Luís (el clérigo de Aa) y José (su hermano) discutían sobre si nos iban a matar o no. No les importó que estuviéramos delante, pero tuvimos suerte de que por fin se decidieran por no hacerlo. Poco después llegaron nuestros amigos, que consiguieron encontrarnos y llegar con el barco volador al claro del bosque donde nos encontrábamos. Taj y Karel bajaron a cenar con nosotros ante la “hospitalidad” de los aamanianos. Allí dormimos esa noche (bueno, yo casi no pegué ojo por miedo a que uno de esos exaltados nos apuñalaran traicioneramente), bajo un círculo de protección contra los peligros del bosque.

A la mañana siguiente reparamos el barco de los daños que había sufrido por la tormenta y partimos, no sin darle unas gracias forzadas a los seguidores de Aa. Teníamos 3 días de viaje hasta llegar a nuestro destino, 3 días para gandulear.... mmm... bueno, quiero decir para preparar las cosas que necesitaríamos.

A la mañana siguiente Karel me despertó con sus gritos. No entendí muy bien al principio lo que decía de su catalejo. Taj también se le sumó. Una vez me hube despabilado lo comprendí. A Karel le habían robado su catalejo y a Taj su diablillo que hace retratos (que a partir de ahora llamaré “cámara”). ¿Pero quién lo habría hecho? Estuvimos buscando por todos lados hasta que vimos la cuerda de la cámara que sobresalía de un pequeño agujero, por donde se oian ruiditos extraños. Que raro...

Karel me pidió una flecha para urgar por el agujero. Al dejársela me di cuenta que me faltaban 5 flechas (ahora sí que se iba a enterar el que me hubiera robado... ya podía correr rápido) Cuando Karel metió dentro la flecha salió un bicho caravanero. ¡¡¡¿¿¿Pero qué diablos...???!!! No me dio tiempo a pensar nada. Cuando me di cuenta Wurtang lo había pisado y matado. Empezaron a salir más de esos asquerosos bichos por el agujero y uno de ellos se le enganchó al dedo a Karel, haciéndole bastantes cortes.

Esos bichos se calmaron y parecía que querían dialogar. Demona intentó entenderlos, pero finalmente salió del agujero el diablillo de la cámara de Taj y nos hizo de intérprete. Estos seres vivían en el barco hacía ya un año, y estaban en “guerra” con otros inquilinos de la nave, los cuales habían secuestrado a su príncipe. Querían que rescatáramos a su príncipe y que buscáramos una especie de árbol en concreto para que ellos pudieran sobrevivir en el bosque. Si no lo hacíamos, no nos devolverían nuestros objetos.

¿Estaban poniendo condiciones? ¿Y les íbamos a hacer caso? Que bajo que estamos cayendo… esto es vergonzoso!!! En fin… hice fuego e intenté que el humo se colara por los pequeños túneles para hacer salir a las otras bestiolas. Surtió efecto… salieron… y me lanzaron algo que me dio en toda la cara haciéndome bastante daño. No perdonaría esa humillación. El mini-elemental de fuego que creó Wurtang los achicharraba, y los demás los iban pisando. Taj y yo nos subimos a cubierta entre toses, pues el ambiente cargado de humo era irrespirable.

Una vez todo hubo acabado, nos dedicamos a buscar ese dichoso árbol. Lo encontramos y escoltamos a los bichos caravaneros hasta él. Cuando todos hubieron subido Wurtang sonrió y lanzó una bola de fuego. El árbol comenzó a arder y los bichos caravaneros a gritar de agonía. Tienen lo que se merecen. Wurtang parecía extrañamente complacido…

Cuando nos disponíamos a volver, Karel nos comentó que le parecía haber visto algo moverse entre los matorrales. Decidimos no entretenernos y caminar hacia el barco. Al mirar alrededor vi dos puntos rojos entre unas hierbas, así que azucé a Karel (que iba delante de mí) para que se diera prisa. Wurtang parece que fue el más sensato y echó a correr. Yo lo seguí, dejando detrás a Taj y Karel.

De repente, dos bestias se avalanzaron, una contra Wurtang y otra contra Taj. Wurtang tuvo suerte de que se pudo activar a tiempo su protección mágica y ésta paró el golpe de las zarpas del monstruo. Taj no tuvo esa misma suerte. Cuando activó su protección ya era demasiado tarde, y ese ser le había hecho unas heridas bastante profundas. Cogí rápidamente mi arco y disparé contra la bestia que tenía Wurtang encima. Una vez muerta, me dediqué a disparar a la otra. Al darme la vuelta vi que Taj estaba en el suelo. Acabamos rápidamente con ella y Karel le curó.

Yo sólo había oido rumores sobre esas bestias, y ahora que las he conocido en persona creo que no quiero volver a toparme con ellas. Tendremos que ir con cuidado… aún nos queda mucho viaje.

November 07

Eso de la música

Malditos seais todos... con lo poco que me gustan estas cadenas.... Ookami, te agradezco que me pasaras el turno, no sabes cuanto!
 
Bueno, pues aquí va.
Se escoge un grupo o solista y se contesta a las preguntas con títulos de canciones de ese grupo o solista. Al final se escoge a más víct... *carraspea* digo... personas que lo hagan. Suelen ser cinco, pero supongo que no es obligatorio.
Prohibido devolver.
 
Solista o grupo elegido --> Extremoduro
¿Eres hombre o mujer? --> Caballero andante
Descríbete --> Sol de invierno
¿Qué sienten las personas acerca de ti? --> Perro callejero
¿Cómo describirías tu anterior relación sentimental? --> Amor castúo
Describe tu actual relación --> Volando solo
¿Dónde quisieras estar ahora? --> Quemando tus (mis) recuerdos
¿Cómo eres respecto al amor? --> Ama, ama, ama y ensancha el alma
¿Cómo es tu vida? --> Sin dios ni amo
¿Qué pedirías si tuvieras sólo un deseo? --> Necesito droga y amor
Escribe una cita o frase sabia --> Te juzgarán sólo por tus errores
Ahora despídete --> Adiós abanico, que llegó el aire
 
Bueno... y a quién se lo paso yo ahora???
mmm... se lo pasaré a Rokugan, a Taren, a Krayten y a Dekrim
 
October 27

Diario de Anarion IV

Un bosque sombrío

Creo que ahora lo entiendo todo. Si mis compañeros quieren ir al bosque no es por gusto. Nos ha contratado un mago loco (no, no es Wurtang) que es consejero del reino, para recuperar un extraño libro con el que realizar no sé qué ritual. Su nombre es Teraz y su casa está muy cerca de Zanth. Después de tanto tiempo podría volver a Zandu!

Allí nos dirigimos en un barco volador pilotado por Taj. Nos acompañaba el capitán Tobril, el cual parecía que tenía anotadas las indicaciones del lugar aproximado donde se encontraba el libro.

La casa estaba en bastante mal estado, pero ¿qué más da eso cuando hay buen vino?La cena tampoco estuvo nada mal, hasta que una joven llamada Anja que vivía en esa casa dio un grito desde otra habitación. Al llegar allí, vimos una caja que emitía un extraño brillo del interior… Karel se acercó y extrajo una mano… una mano!!! Teraz nos explicó que se trataba de lo único que le quedaba de su mujer difunta y que lo guardaba como “recuerdo”. ¡¡¡¿¿¿Pero qué clase de loco guarda eso como recuerdo???!!! A mi no me convenció mucho esa explicación, no sé a mis compañeros.

Esa noche fue tranquila, estuve bebiendo vino hasta que perdí la noción de la realidad y me quedé dormido sin darme cuenta. A la mañana siguiente me enteré de que no todo el mundo había pasado una noche tan apacible. Taj había tenido la visita de un espíritu, pero saltó por la ventana antes de que le atrapara. Visto que no pasó nada de gravedad, me puse a holgazanear. Si íbamos a estar dos meses fuera tendríamos que ir reposados… y desahogados. Esa noche nos fuimos a la ciudad Ragnar, Karel y yo. Karel me pidió 20 monedas de oro (vaya miseria!) No sé para qué las querría, porque me las devolvió. Y Ragnar… en fin, este es caso a parte. Como se había pasado el día entero intentando impresionar a Anja, me apiadé de él y le pagué unas cuantas “sacerdotisas” como él las llamaba. Yo prefiero llamarlas por su nombre: putas. Me aproveché de la situación, y como el pobre está muy escaso de dinero, le ofrecí esas diversiones a cambio de protección. Decía que iba a adoptar mi religión. Está bien… a ver si consigo otro libro de las 100.000 preguntas y ninguna respuesta para él.

Volvimos a casa de Teraz cuando ya amanecía. Nos despertaron demasiado pronto para preparar las cosas para el viaje. ¡¡¡Nunca dejan que mis resacas evolucionen de una forma natural!!! Taj había tenido otra vez la misma visita espectral, que finalmente dijo algo así como “no quiero estar aquí”. Por las descripciones podría tratarse de la esposa de Teraz (seguro que ese viejo tiene el alma de su mujer retenida y necesita ese libro para hacer vete a saber qué macabro ritual con ella). Además, Taj apareció con un bicho peludo que no sé de dónde lo sacaría, pero dice que “huele” a los espíritus (donde sí tiene que oler bien es en un guiso...) Y para más colmo, Ragnar no paraba de decirme que nos lleváramos en el barco a alguna “sacerdotisa”, a lo que yo le respondía siempre que no. ¡Vaya ideas que tiene! ¿No entendía que no cabían más personas en el barco? Lo único bueno de esa mañana es que Teraz nos permitió coger lo que necesitáramos de su bodega. Yo me cogí un amuleto que protege contra algo. No sé contra qué, pero bueno es.

Después de un tranquilo viaje llegamos a Zann. Pude pasar el día con mis padres. Les dejé algo de oro para que no tuvieran necesidad. Me contaron algunos cotilleos de los vecinos (que fuerte lo de Cailen… mejor no lo anoto porque me da hasta reparo). Y aunque me entristeció tener que dejarlos tan pronto, me alegré mucho al comprobar que estaban perfectamente.

Partí a la mañana siguiente con mi grupo de viaje. Montamos en el barco volador y nos fuimos hacia el bosque, sobrevolándolo. A lo lejos vimos una tormenta. Mis compañeros se asustaron de lo que parecían truenos negros que auguraban muerte y destrucción… (qué blandengues), así que intentamos, con algo de ajetreo, dejar el barco sobre la orilla de un río.

Tan tranquilos estábamos cuando nos vimos una nube de mosquitos gigantes. No entendí tanto alboroto, los mosquitos aquí son así de toda la vida. Al final decidimos ir a por una planta que los ahuyentaba. Demona conocía esa planta, Wurtang la rastrearía con un anillo que cogió de la casa de Teraz y yo les guiaría por el bosque. Ragnar no quería venir, pero le persuadí para que nos protegiera por el camino (¿o más bien lo amenacé con no pagarle más “sacerdotisas”? ….. bueno, da igual como hubiera sido).

Allá que fuimos los cuatro a buscar la planta. Estuvimos un rato caminando hasta que vimos a lo lejos lo que parecía un campamento. Wurtang intentó espiarlos con su magia de fuego, pero le interceptaron (magos…… nunca hacen una a derechas, y menos éste). Vimos unos hombres a caballo que se dirigían hacia nosotros. Todos conseguimos esconderos de una forma o de otra, excepto Ragnar. Cuando se acercaron a él pude ver desde mi escondite que eran aamanianos. Malditos perros!!! Lástima que fueran tan numerosos, si no, iban a enterarse esos bastardos! Estaban allí por una caza de brujas. Querían saber el paradero del que había hecho el hechizo para espiarlos. Al final todos nos mostramos (bueno, a mi me descubrieron… pero siempre lo negaré). Nos llevaron a su campamento y nos ofrecieron su hospitalidad. Qué poco me fío de ellos… algo se traen entre manos…

Yo por lo pronto no hablaré mucho, no sea que se tomen a mal cualquier cosa que diga un zenndarin, como suele ser costumbre.

October 18

Diario de Anarion III

Una noche "tranquila"

Hemos salido del valle. Fuimos a celebrar nuestra victoria. Pronto comencé a beber como si la bebida se acabara ese mismo día. Tuve que abusar mucho del alcohol, pues no recuerdo prácticamente nada de esa noche, pero algo me dice que debí pasármelo en grande, pues tengo un ligero escozor en la zona genital y me faltan bastantes monedas de oro.

Creo que mis compañeros (que por cierto, se nos ha unido gente que no conozco de nada.... las borracheras hacen amigos, supongo) han decidido ir al bosque. Hubiera saltado de alegría si no hubiera sido por este tremendo dolor de cabeza.

September 11

Diario de Anarion II

Un trágico ritual

Cuando subimos de nuevo las escaleras hacia el castillo, allí estaban nuestros compañeros. Rápidamente les explicamos la nueva situación en la que nos encontrábamos. Los cuatro clérigos que seguían a ese “dios” se juntaron en consejo para decidir cómo actuar. Wurtang estaba con ellos anotando lo que decían que sería necesario para el ritual. Intenté hacerles ver a mis compañeros que lo importante ahora era ocuparse de cerrar el paso a los ur, que sí podían moverse, no como ese hombre petrificado al que no creo que le importara esperar un día más que menos después de todo el tiempo que ha permanecido en ese estado. Creo que alguno de los clérigos me miró mal, así que decidí desistir de mi empeño. Pasé toda esa noche bebiendo cervezas mientras los demás se ocupaban de los preparativos, no porque no me importase el tema (que sí me importaba muchísimo……), sino porque no tenía nada que aportar.

Desperté en unos de los sillones del salón principal. A parte del enorme dolor de cabeza que tenía, mis ropas echaban un olor bastante desagradable a cerveza rancia. Un guardia que pasaba por allí me miró con cara de asco. Seguro que lo que realmente sentía era envidia de que él no pudiera hacer lo mismo que yo todas las noches. Después de beber otra cerveza para paliar el dolor opresivo en la cabeza, asearme y cambiar de ropas, me acerqué a donde debían estar mis compañeros. Al momento un guardia entró avisando de que en el cielo había algo extraño. Al salir vimos el barco volador. Estaban hartos de esperar y decidieron partir para su ciudad. Si queríamos, podíamos regresar con ellos. Por supuesto que iremos!!! Dije yo. Mis compañeros me volvieron a mirar mal (ya me estoy cansando de que siempre me hagan lo mismo) y sobretodo Jarret (que se cree que por vencer a un ángel invocado con su brazo tonto puede intimidarme). Con mi gozo en un pozo volvimos dentro. Wurtang continuó estudiando la manera de realizar el ritual y los demás discutiendo la mejor forma de defender la zona de los monolitos si fuera necesario. Me pareció oir a Aesir, ese soldaducho que se cree capitán de la guardia, decir que para evitar que los indios nos atacasen quería prender fuego al bosque con cerveza de fuego. Cómo???!!! Prender fuego al bosque???!!! Y con cerveza!!!!!!!!!!!! Pero qué barbaridades decía este hombre????!!!!!!!! Ni Riot hubiera dicho semejante estupidez!!! Intenté calmarme sin conseguirlo. Y el dolor de cabeza continuaba, poniéndome de peor humor. Surte tuvieron de que comenzó a diluviar y por lo tanto, sería imposible hacer un incendio en el bosque.

Llegó la noche. Algunos fuimos en caballo hasta los monolitos, otros fueron subidos en el barco volador que nos haría su último servicio. Nos acompañaban diez soldados por si la cosa se ponía fea. Al llegar todos, Riot descargó un montón de trastos que trajo del castillo. Vaya ritual más cutre va a hacer este mago, con una montaña de basura ahí tirada. Bueno… el sabrá. Luego que no se queje si las imágenes que va a capturar Taj con ese extraño cacharro salen mal.

Mientras Wurtang, los otros dos magos y los cuatro clérigos lo preparaban todo, Aesir fue distribuyendo a los guardias de la mejor manera para combatir a un posible ataque de los indios. Si se creía que yo le iba a hacer caso iba listo. Me coloqué donde mejor creí conveniente para una posible amenaza………… detrás de Riot.

Por fin comenzaron el ritual. Ya me estaba cansando de esperar con esa lluvia que nos había calado hasta los huesos. En un primer momento la estatua empezó a brillar y una especie de portal se abrió dejando entrar a una criatura bastante desagradable a la vista. Según pude entender, no nos dejaría continuar con el ritual, así que la solución fue sencilla. Preparé mi arco y le lancé una flecha. Que mala suerte tuve al no darle, y no fue porque era de noche y la lluvia muy espesa, no…… yo apunté perfectamente, como siempre, pero seguro que ese ser se movió en el último momento y esquivó fortuitamente mi flecha. El diablo debió entender nuestra unánime decisión y se preparó para la lucha. De un golpe que descargó contra uno de los clérigos lo mandó a bastantes metros de distancia, muerto. En ese momento comprendí, y mis compañeros supongo que también, que este iba a ser un combate algo complicado.

Ahora ya no había vuelta atrás. Aesir se dirigió hacia esa bestia. Le susurré a Riot que permaneciera a mi lado, pero al parecer ese estúpido ur no me escuchó y también fue hacia la pelea. Mientras los demás intentaban golpear al demonio yo preparé otra flecha y la lancé. Esta vez sí le di, pero la flecha rebotó en el cuerpo de esa bestia. Malditas flechas de mala calidad!!! Ya me pareció raro que me dejaran cogerlas tan fácilmente del armero del castillo. Mientras maldecía, Jarret sufrió un golpe del guardián y cayó al suelo. Teniendo en cuenta que las flechas que se fabricaban en este valle no valían para nada, decidí acercarme a Jarret, alejarlo un poco de la zona de combate y hacerle beber una de esas pociones que compré (así de paso sabría si funcionaban de verdad o no). Parece que esos brebajes eran maravillosos, porque Jarret se levantó con una furia increíble. Aún sigo sin comprender muy bien por qué, pero decidió inmolarse en ese mismo momento. Conseguí hacerle beber otra poción pero fue demasiado tarde. Tras unas repentinas convulsiones murió.

Mientras esto ocurría vi por el rabillo del ojo como el demonio intentaba avalanzarse sobre Wurtang y como Aesir se interponía en su camino. Tal furia debía llevar esa bestia que destrozó el cuerpo del soldado de un solo golpe (es lo que tiene la heroicidad). No podíamos hacer ya nada por él. Gracias a los dioses que Wurtang reaccionó y con un rayo de fuego terminó por matar al guardián.

Ya eran dos los compañeros caidos (bueno... realmente uno... Aesir me daba totalmente igual), pero no era momento de lamentarse. Había que acabar rápidamente el ritual. Wurtang, y los clérigos se pusieron manos a la obra y consiguieron despetrificar a ese hombre, el cual, en agradecimiento, nos permitió a cada uno pedir un deseo. Sin dudarlo pedí oro, mucho oro. La primera cifra que me vino a la cabeza fueron 50000 monedas de oro, y cuando intenté rectificar para pedir mucho más ya fue tarde. Maldito anciano, qué le costaría a él haberme dado el doble... será RATA!!!! No sé lo que pidieron mis compañeros, pues estaba demasiado ocupado contando monedas y metiéndolas por donde podía.

Trágica pérdida la de Jarret... supongo que todo este oro paliará un poco mi dolor.

September 06

Diario de Anarion I

Bueno, pues yo también me apunto para crear una crónica según la visión de mi PJ. Empezaré con lo del último día que se jugó (que estábamos Peter y yo nada más).
 

Un dios atrapado o Tratado sobre los Ur “buenos” y los Ur “malos”

 

Había que actuar con rapidez, se debían cerrar las entradas por las que los ur llegaban al valle. Jarret, Taj y el diestro con los cuchillos fueron junto con un clérigo que utilizaba magia natural hacia los monolitos. Esas piedras potenciarían el poder del clérigo para poder destruir la entrada a la mina. Wurtang, Demona y yo fuimos con otro clérigo a los sótanos del castillo para destruir también la entrada a ellos. Al llegar abajo no me costó mucho encontrar huellas de ur que se dirigían a la derecha, por lo que mi primera recomendación fue ir a la izquierda. No me hicieron caso, como de costumbre. Parece que este grupo al que me uní le gusta ir directo a los problemas.

 

Con mi total resignacion nos dirigimos hacia la derecha. Al llegar a otro cruce las huellas de ur eran más patentes. En este caso iban hacia los dos lados. Wurtang eligió esta vez ir a la izquierda (de una forma totalmente aleatoria…). Al final del pasillo se encontraba una gran puerta de piedra con esos símbolos extraños tallados en ella que tanto les atrae a los magos. Significaba algo así como “sala de los antiguos” dijo Wurtang, y al entrar podían verse unas especies de momias en posición vertical por toda la sala. Pero había algo más… algún ser se encontraba en el fondo de la sala, aparentemente enorme y atado con argollas de hierro. Resultó ser un ur. Preparé el arco para disparar y acabar con el monstruo, pero mis compañeros, una vez más, me impidieron actuar. Para qué dejar viva a esa cosa!!! Luego nos pasa lo que nos pasa!!! El ur sólo tenía un taparrabos por vestimenta y al acercarnos nos suplicó que lo liberáramos. Se llamaba Riot y nos serviría si accedíamos a sus súplicas. Además nos contó que la tribu de Ug había masacrado a la suya y a él lo habían cogido como esclavo. El chamán de la tribu de Ug, Rot, se encargó de encadenarlo allí. Bien, pues todos accedieron a liberarlo, aún a pesar de que mis nervios estaban bastante crispados. ¡¡¡¿¿¿Quién se fía de una bestia así???!!! (Sólo ellos….)

 

Una vez libre el ur, Wurtang notó alguna especie de corriente mágica muy potente que iba hacia el sur y otra menos poderosa hacia oeste. Cómo no… siguiendo en la línea del grupo, decidieron seguir la pista de la corriente mágica más potente (bueno… sólo Wurtang lo decidió a pesar de mis negativas)

 

Triangulando la zona exacta de la emanación, descubrimos que provenía de alguna sala detrás de esa roca que gira en un sentido pero no en otro. Vaya… qué lástima no poder entrar pues quedaríamos atrapados. Seguro que a la cosa que esté dentro haciendo algo no le importará que nos vayamos. Pero… no, la brillante idea de que el clérigo podía destrozar la puerta de piedra salió de algún sitio (seguro que fue del mago patoso). Y así lo hizo éste.

 

Al traspasar los escombros, el clérigo empezó a gritar como si se hubiera vuelto loco. Decía algo de que su dios le hablaba y le pedía que lo liberáramos. Al mirar alrededor sólo vimos la estatua de un hombre, ese debería ser su dios… Los chillidos del clérigo empezaban a molestarme de verdad. Estoy seguro de que mi libro de las 100.000 preguntas y ninguna respuesta me habría aconsejado atravesarle con la lanza. Suerte tuvo de que Demona se abalanzara antes sobre él (con mirada lasciva) y le diera unos “azotes” para calmarlo… (cuándo haría eso conmigo???)

 

Bueno, pues ya teníamos el primer trabajo para Riot. El ur cargó con el hombre petrificado y desandamos nuestros pasos en dirección al castillo. El clérigo insistía continuamente  en que teníamos que sacar a su dios de los sótanos rápidamente. Ahora lo que más importaba era cerrar la puerta de entrada a los ur, y no entretenernos en sacar a una pesada estatua, así que le dije que como mucho lo subíamos al castillo y lo dejábamos en un rincón con un trapo por encima para que no cogiera polvo… Parece que ni al clérigo ni a mis compañeros les gustó mucho la idea teniendo en cuenta la cara que pusieron. Decidieron derrumbar (con la magia del clérigo) parte del pasillo que daba acceso al ala oeste de los subterráneos para retrasar a los ur que vinieran por ahí.

 

Ahora tendremos que entretenernos en ir a los monolitos y hacer un ritual para despetrificar a ese dios…